Bañobárez guarda restos de una antigua ocupación del territorio. La necrópolis tardorromana, correspondiente a la época hispano-visigoda (siglos V-VII), se sitúa en el pago de La Tarihuela, en la Dehesa de Medinilla. Varios sepulcros, labrados en el granito, con forma trapezoidal y encaje para la cabeza, son los más comunes, aunque también encontramos algunos enterramientos dobles, aprovechando bloques de granito de mayor tamaño. Con aproximadamente 450 habitantes, sus fiestas están dedicadas al patrón del pueblo, el Cristo de la Salud, y se celebran en el mes de Septiembre, realizando novilladas, encierros, una becerrada nocturna y verbenas nocturnas.
Sus fiestas tradicionales son las de San Antonio, patrón del pueblo, y se celebran el día 13 de Junio con misa, comida y baile. El 2 de Agosto se celebran las fiestas de Nuestra Señora de los Ángeles, patrona del lugar. Es una fiesta esencialmente religiosa aunque hay verbena durante dos noches seguidas. Por la mañana hay misa y por la tarde rosario, en el que se hace una subasta de roscas ofrecidas por las madrinas y el dinero recogido va a la Iglesia.
Las fuentes históricas y los yacimientos arqueológicos nos señalan, sin embargo, la presencia de población en estos pagos mucho antes de su fundación: hemos de retrotraernos a la Prehistoria para hablar de los dólmenes de El Caño, del Valle de las Cañas, del Rodeo y de Las Eras, emplazados en otros tantos prados del pueblo, de los que hoy por desgracia sólo continúan en pie algunas piedras hitas del dolmen del Valle de las Cañas. También los romanos dejaron en Fuenteliante su huella, como los restos de una villa en El Endrinal, algunas tégulas y cerámica tosca dispersa en las Cortinas de las Pocilgas y los sepulcros labrados en el granito del Campanario de Centenares.
El
límite con el vecino pueblo de Bogajo sigue la línea de los resaltes de
cuarcita, denominados sierros, como Picón de Bogajo (794 metros) o Sierro (799
metros), que son verdaderos miradores de los paisajes pandos y adehesados de la
penillanura.
Lumbrales Es una zona muy rica geológicamente, ya que contiene restos de reliquias del
segundo milenio a.C., como los dólmenes de la Navalito; o de la época
prerromana, como el recinto amurallado de "el Castro de las Merchanas",
bañado por el río Camaces. Por ello no tiene que sorprender la existencia de
un museo arqueológico en el lugar.
Olmedo de Camaces
El Picón de Olmedo, con
797 metros, y el Cerro de San Jorge, con 825 metros, son las mayores alturas de
la comarca. A sus pies se extienden los paisajes ondulados de la penillanura y
del campo charro. Las encinas y, sobre todo, los robles están adehesados y en
ellos pacen las vacadas de ganado morucho. La Dehesa de Arevalillo,
al Suroeste, responde a un antiguo proceso de despoblación. Los buenos pastos de
la dehesa y las bellotas de las encina y de los robles sirvieron antaño para la
manutención de los ganados pertenecientes al señor de Cerralbo y hoy para la
cría de toros bravos. San Felices de los Gallegos
Debido a esto el municipio
destaca por sus fortalezas, como la levantada por el monarca portugués Don Dionís a finales del siglo XIII, con sus fosos, su
torre del homenaje y su cerco de murallas con torres cuadradas. En 1965 San
Felices es declarado Conjunto Histórico Artístico por sus numerosos monumentos,
que además del castillo son las puertas de la muralla, la Alhóndiga, las Ermitas
del Cordero y del Humilladero, la Casa de los Mayorazgos, la Casa de los señores
del Ron, el Convento de La Pasión, los Hospitales de Rocamador y de Nuestra Sra.
de La Misericordia, amén de numerosas casas solariegas con portadas de arco de
medio punto de los siglos XVI y XVII.
En el año 1479 la villa pasó
al dominio de los duques de Alba, liberándose el 11 de mayo de 1852. En su
recuerdo se celebra anualmente la fiesta del Noveno.
Villavieja
de Yeltes
Las edificaciones más importantes de la localidad son la Iglesia (barroca del
siglo XV), las ermitas de la Virgen de Nuestra Sra. De los Caballeros y El Santo
(ó San Sebastián), varios molinos junto al río Yeltes, la antigua mina, el
puente de hierro, y en general todo el casco urbano, con la plaza a la cabeza
donde encontramos importantes edificaciones de granito, material muy utilizado y
característico del municipio. Vitigudino Vitigudino es cabeza de uno de los cinco partidos judiciales en que se divide la provincia (y como tal su escudo es uno de los cinco que forman el escudo de la provincia junto con los de Peñaranda, Ciudad Rodrigo, Béjar y Salamanca), y por lo tanto es el municipio de mayor población de los alrededores de Bogajo y capital de la mancomunidad a la que éste pertenece, que lleva su nombre. Al ser el pueblo más importante de la comarca, es el centro de todas las vías que se distribuyen por la zona, siendo el portal de entrada a zonas tan pintorescas y diversas como
Las Arribes, el Abadengo, el Campo Charro ó Portugal. Está a una distancia de 67 km de Salamanca capital por la carretera C-517,
y a 15 de Bogajo. Al 2003 contaba con una población de 3016 habitantes en una superficie de 52,33 km².
De histórica tradición ganadera, el carácter de centro comarcal de la villa viene ligado desde antiguo a ferias y mercados. Su plaza porticada encierra aires típicamente castellanos a la sombra de la imponente figura de su templo parroquial. Sus fiestas se reparten en tres fechas: San Antón (17 enero), los Corpus, y la festividad de la Virgen del Socorro (15 agosto). |